Cómo proteger los lubricantes de contaminación por aire

La contaminación de lubricantes no siempre se origina en el proceso ni en su manipulación. Muchas veces comienza con algo más simple: el aire.

La humedad y las partículas presentes en el ambiente ingresan al sistema a través de la ventilación, acortando la vida útil de los equipos, incrementando los costos de mantenimiento y comprometiendo su confiabilidad operativa.

Se estima que más del 30% de la contaminación de lubricantes ocurre antes de que se ponga en uso. En muchos casos, la causa está en los sistemas de ventilación utilizados durante el almacenamiento, que permiten el ingreso de humedad y desencadenan procesos como la condensación, la oxidación del lubricante y la degradación de sus aditivos.


Los venteos tradicionales

Por lo general, la mayoría de los equipos cuentan con venteos simples o tapas de llenado. Estas permiten que el aire entre o salga cuando los niveles del fluido fluctúan con las temperaturas operativas.

La principal limitación de los venteos tradicionales es su bajo nivel de control de contaminación. Pueden bloquear partículas grandes, pero no logran frenar el polvo fino, la humedad ni los vapores presentes en el ambiente. Las partículas son microscópicas, aproximadamente una décima parte del grosor de un cabello humano, pero aún tienen consecuencias.

Una vez dentro del equipo, estos contaminantes comienzan a desgastar engranajes, rodamientos y válvulas. La presencia de humedad, ya sea por ingreso directo o por condensación, introduce agua en los lubricantes, acelerando la corrosión y comprometiendo tanto el fluido como los componentes del sistema.


Los respiradores desecantes

Los respiradores desecantes reemplazan los venteos tradicionales, incorporando un sistema de protección activa contra el ingreso de contaminantes.

A diferencia de un venteo convencional, no solo permiten el intercambio de aire, sino que lo acondicionan antes de que ingrese al sistema, eliminando tanto partículas sólidas como humedad.

Su funcionamiento es simple, pero altamente efectivo:

  1. Filtración de partículas: El aire entrante pasa a través de un filtro de primera etapa que retiene partículas sólidas presentes en el ambiente.
  2. Eliminación de humedad: Luego, el aire atraviesa un medio desecante de gel de sílice, que absorbe el vapor de agua evitando que la humedad ingrese al depósito o a la caja de engranajes.

Algunos diseños también incluyen un filtro secundario, asegurando que ninguna partícula perjudicial o humedad alcance los fluidos internos.

En efecto, el sistema no solo “respira”, sino que respira aire limpio y seco, reduciendo el riesgo de daños al equipo.

funcionamiento de respirador desecante

Aplicaciones de respiradores desecantes

El tipo de equipo y la naturaleza del trabajo son determinantes al momento de elegir un respirador desecante. Diferentes aplicaciones requieren distintos modelos de respiradores. A continuación, se presentan algunas categorías de aplicación comunes:

  • Aplicaciones estacionarias descartables: Adecuadas para cajas de engranajes, depósitos de fluidos, transformadores, bombas y tanques de almacenamiento.
  • Aplicaciones espacios reducidos: Diseñadas para cajas de engranajes, tambores, contenedores (totes) y pequeños recipientes de aceite donde el espacio es una limitación.
  • Aplicaciones alta humedad o polvo: Ideales para entornos como fábricas de papel, áreas de lavado, salas de limpieza con vapor, plantas cementeras, plantas siderúrgicas y canteras mineras.
  • Aplicaciones alta vibración: Adaptadas para equipos como grúas, vehículos de mantenimiento ferroviario, zarandas vibratorias, vehículos de construcción y camiones off-road sometidos a vibraciones y choques mecánicos.
  • Aplicaciones ambientes extremos: Diseñadas para equipos expuestos como molinos de viento, turbinas eólicas, equipos mineros, plataformas onshore / offshore, entre otros.

Comprender los requisitos específicos de la aplicación garantiza que el respirador seleccionado sea el más adecuado para el uso previsto.


Conclusión

En ECOWAY sostenemos que la importancia de proteger a los lubricantes es invaluable. La lubricación es uno de los pilares críticos de cualquier equipo, y el fallo de la lubricación puede significar el fallo total del equipo.

Además de buenas prácticas como la correcta clasificación de lubricantes, es esencial tener una buena protección contra el aire contaminado.

Un ejemplo de su aplicación se encuentra en una de las terminales más importantes de Argentina, ubicada en Puerto Rosales, donde se incorporaron respiradores desecantes para proteger los brazos de carga de combustible y mejorar su desempeño operativo.

En definitiva, controlar el aire que ingresa al sistema no es un detalle menor, sino una condición necesaria para preservar la calidad del lubricante y evitar fallas prematuras en los equipos.

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