La importancia de clasificar lubricantes

clasificacion de lubricantes en uso

La lubricación suele pasar desapercibida en la industria. Sin embargo, está directamente relacionada con algunas de las principales causas de fallas evitables en equipos mecánicos.

Se estima que entre el 60% y el 80% de las fallas tienen relación con problemas de lubricación.

La causa principal suele ser el error humano. Tener que depender de memoria, experiencia o incluso el sentido común, no es un sistema confiable para el manejo de lubricantes en planta.

El problema no es uno de lubricantes, es un problema de gestión.


Efectos de lubricantes contaminados

La mayoría de las fallas mecánicas relacionadas con el desgaste son causadas por la contaminación del aceite. Sus efectos suelen manifestarse a medio y largo plazo, con consecuencias importantes para la operación.

1. Desgaste abrasivo y erosivo

Las partículas sólidas, como polvo o viruta metálica, actúan como una amoladora. Cuando ingresan en zonas de alta presión, rayan las superficies metálicas, aumentando la fricción y destruyendo los componentes internos como rodamientos y pistones.

2. Corrosión y oxidación

La presencia de agua en el lubricante es crítica. No solo genera oxidación en los metales, sino que también degrada los aditivos del aceite y reduce su capacidad de carga.
Además, puede producirse cavitación: el agua se vaporiza en zonas de alta temperatura y colapsa, generando microimpactos que deterioran el material.

3. Formación de lodos

La contaminación química y térmica provoca que el aceite se espese y forme una especie de "lodo" pegajoso. Esto obstruye los filtros, bloquea las líneas de lubricación y provoca que la máquina trabaje a temperaturas mucho más altas de lo normal.

4. Reducción de la vida útil del activo

Una máquina que opera con lubricante contaminado puede reducir significativamente su vida útil. Esto se traduce en:

  • Paradas no programadas
  • Mayores costos de mantenimiento
  • Incremento en el consumo energético debido a la fricción excesiva

La solución

Implementar un sistema de clasificación y gestión de lubricantes, como OilSafe, permite pasar de una lubricación reactiva a un enfoque proactivo. Este tipo de sistema no solo organiza, sino que controla la integridad del lubricante desde su almacenamiento hasta el punto de aplicación.

El objetivo es reducir drásticamente el error humano y minimizar la entrada de contaminantes externos.

Esto se logra mediante tres pilares:

Identificación visual

Cada lubricante se asocia a un color específico y a un recipiente dedicado. Esto elimina la ambigüedad y reduce significativamente el riesgo de mezcla o uso incorrecto.

Sistema cerrado y dosificación controlada

Los recipientes cuentan con tapas especializadas que evitan el ingreso de contaminantes y permiten una aplicación precisa, incluso en puntos de difícil acceso. Además, cuentan con una válvula que permite controlar el caudal de la dosificación.

Estandarización del proceso

Cualquier operario puede identificar rápidamente el lubricante correcto y aplicarlo de forma segura, sin depender de la memoria o la experiencia.

El resultado es una lubricación más limpia, controlada y confiable.


Conclusión

Utilizar el lubricante correcto no elimina el riesgo de falla si no se gestiona adecuadamente.

La contaminación, los errores de aplicación y la falta de control siguen siendo algunas de las principales causas de fallas en equipos industriales.

Implementar un sistema de clasificación no es solo una mejora en el orden, sino una decisión estratégica que impacta directamente en la confiabilidad, los costos operativos y la vida útil de los activos.

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